TENTE BOBO



FRANCISCO MARTÍNEZ VALENCIA














“TENTE
BOBO”























FRANCISCO MARTÍNEZ VALENCIA









Al Rvdo. Padre
D. Pablo Redondo
Superior del Santuario
De San Pedro Regalado


































Año 1390, año en que el rey Enrique III “El Doliente” nacido en el año 1379, ocupando el trono de Castilla con once años y cinco meses, formándose durante su minoría un Consejo de regencia entre los nobles, existiendo diferencias entre ellos, hasta que intervino doña Leonor de Navarra,

Era hijo de Juan I de Castilla, el cual reinó entre los años 1379-1390, subiendo al trono con veintiuno año, siendo coronado en las Huelgas de Burgos. Siendo nombrado por su padre en el año 1388 príncipe de Asturias, titulo que en la actualidad continua teniendo el primogénito infante, hasta que sea nombrado rey.

Enrique III “El Doliente”, se casó con Catalina de Lancaster, nacida en Bayona en el año 1373, y era hija de doña Constanza y del duque de Lancaster, celebrando los esponsales en la catedral de Palencia, recibiendo el titulo de princesa de Asturias



Tuvieron un hijo al que llamaron Juan, el cual reinó entre los años 1406-1454, y que con el tiempo sería don Juan II, padre de Isabel La Católica.

Juan II subió al trono con dos años de edad, bajo la tutela de su madre y de su tío paterno el infante don Fernando.

En el año 1405 Juan II reunió a las Cortes al objeto de reunir recursos, su estado era muy débil, muriendo el 25 de diciembre de 1406.

El 1 de junio de 1418 y a los cuarenta y cuatro años de edad, murió doña Catalina, siendo enterrada en el Panteón Real de Toledo, junto a su esposo.

Fue exactamente en el mismo año que Enrique III “El Doliente” subió al trono, cuando nace en Valladolid Pedro Regalado y de la Costanilla, hijo de Pedro Regalado y María de la Costanilla, en la calle Platerías, junto a la plaza de Ochavo, era de familia de noble linaje, que junto con el clero constituían los estamentos más privilegiados de aquella época, sufriendo la desgracia de que su padre murió al poco tiempo de nacer Pedro Regalado.

Fue bautizado en la iglesia de Santa Elena, en la actualidad la iglesia de San Salvador, donde ser conserva la pila bautismal como una gran reliquia.

Pedro Regalado, tuvo una hermana, de nombre Isabel, la cual a casarse, sus descendientes tuvieron títulos nobiliarios.

Valladolid, cuidad donde nació Pedro Regalado, en aquel tiempo era la capital del reino de Castilla, continuando durante los siglos XIV y XV. Se encuentra situada a orillas de los ríos Pisuerga y Esgueva, sufriendo un gran deterioro por parte de los franceses, durante la guerra de la independencia, después en el siglo XVIII fue muy importante y en la actualidad es la capital de la Comunidad de Castilla y León, conservando varios monumentos de estilo gótico y barroco, entre ellos el Museo Nacional de Escultura, los palacios del marqués de Villena, de los Pimental y el de Fabio Nelly, y un sin fin de iglesias y conventos.



En el interior de la catedral, podemos contemplar obras muy importantes; un gran retablo mayor, contratado por Juan de Juni en el año 1546 para la iglesia de la Antigua. El dolor de Cristo, uno de Gregorio Fernández y otro de Juan de Juni. En las capillas laterales de la catedral, es digno de admirar las alabastrinas esculturas funerarias de la familia Venero y Leyva, las cuales proceden del convento de San Francisco, así como el lienzo del milagro de San Pedro Regalado pintado por Plácido Constanza.

Juan de Juni, nació en el año 1507, de origen francés y escultor, estuvo un tiempo en Roma como discípulo de Miguel Ángel, regresando a España en el año 1533, siendo uno de sus primeros trabajos, unos medallones para el coro de San Marcos de León.

También se encuentra trabajos de De Juni, en la iglesia de San Francisco de Medina de Rioseco y es donde se conserva dos grupos de terracota pintada con las escenas del martirio de San Esteban y San Jerónimo penitente.

Dentro de sus grandes obras podemos contemplar el entierro de Cristo del año 1540 en Valladolid, el descendimiento para la iglesia de San Benito de Valladolid, obra realizada en el año 1560.

Trabajó en un retablo para la catedral de Burgo de Osma; la Inmaculada para la capilla de los Benavente en la iglesia de Santa María en Medina de Rioseco.

Otro de sus famosos trabajos es el entierro de Cristo de la catedral de Segovia. Murió en el año 1577.

Continuando en la catedral, la cual fue construida por Diego de Praves, sobre un proyecto de Juan de Herrera, es digno de contemplar la Custodia de Juan de Arfe.

Maravillosa obra de arte la fachada de la iglesia de San Pablo, pudiendo admirar el encaje de piedra del convento de San Pablo, fundado en el año 1276 por doña Violante, esposa del rey Alfonso X, mas tarde y bajo el impulso del duque de Lerma se modifica la fachada, la cual había sido realizada por Simón de Colonia en el siglo XV y encargada por el obispo de Palencia fray Alonso de Burgos.


En Valladolid existe templos de planta central, entre ellos el de los agustinos filipinos fundado por el rey Felipe V en el año 1743, como colegio de formación de misioneros en tierras de Oriente, por eso procede el nombre de filipinos, fue diseñada por Ventura Rodríguez en el año 1759.

En la iglesia de las Angustias, de finales del siglo XVI, se encuentra el “Cristo de los Carboneros” de Francisco de Rincón y la “Virgen de las Angustias”, obra cumbre de Juan de Juni.

Como final, muy cerca de Valladolid, en Simancas, se ubica el archivo general de la Corona de Castilla, el cual fue fundado por el rey Carlos I.

Valladolid fue sede del Consejo de Indias, en esta ciudad se celebró la boda de los Reyes Católicos y en ella murió Cristóbal Colón.

En el año 1596, Felipe II concedió a Valladolid el título de CIUDAD.

Pedro Regalado pasa su infancia en Valladolid hasta los 14 años, acompañando a su madre a la iglesia de San Francisco, situada en la Plaza Mayor, sintiendo una gran vocación por la vida franciscana, especialmente por la reforma que empezaba a producirse en Valladolid, teniendo necesidad de unirse a los hijos del pobrecito de Asís. Pedro Regalado sentía que tenía que ayudar a todos los necesitados, pudiéndolo mantener su madre hasta que cumplió los 14 años, ingresando a esa temprana edad en la orden franciscana.

A esta edad, sintió la fe del Señor e ingresó en la orden franciscana, marchándose al eremitorio de La Aguilera, el cual fue fundado por el padre Pedro de Villacreces, habiendo comenzado en España la reforma de la Observancia y que quiere decir el “cumplimiento exacto de una ley o regla y que Pedro Regalado propagó con gran entusiasmo, era el momento de las reformas religiosas, siendo la más notable la de la orden de los franciscanos de Valladolid, promovida por Pedro de Villacreces.




La orden franciscana fue fundada por Francisco de Asís, nacido en Asís en el año 1182, era hijo de un rico comerciante de paños de nombre Pedro Bernandone y de Juana, llamada la “Señora Pica”, la cual era originaría de la Provenza francesa.

Francisco nació cuando su padre se encontraba fuera de su casa y su madre le puso de nombre Bautista, pero cuando su padre regresó empezó a llamarle Francisco, fue un hombre de pocos estudios por lo que ayudaba a su padre en la venta de paños.

En el año 1201 la ciudad de Perugía declaró la guerra a Asís, participando Francisco en ella, siendo prisionero en el año 1202.

Perugía al igual que Asís, en la actualidad pertenecen a la región administrativa de Umbría; Perugia se encuentra entre el río Tiber y el lago Trasimeno, siendo una de las ciudades más antiguas, en ella se encuentran construcciones medievales, pudiéndose admirar la iglesia circular de Sant´Angelo de estilo renacentista o la iglesia de San Pedro del siglo X.

Asís en la actualidad es un centro turístico y religioso muy famoso por su basílica de San Francisco del siglo III, en ella se puede admirar los frescos de Giotto y la tumba del Santo la cual se encuentra en la cripta de la basílica, la ciudad de Asís, el 26 de septiembre de 1997, sufrió un terremoto y parte del techo de la basílica se derrumbó, fueron dañados los frescos y murieron unas diez personas, entre los puntos de interés se encuentra la iglesia de Santa Clara la cual fue construida entre los años 1257-1265 y como final, la catedral de San Rufino, edificio románico del siglo IX,

Durante la convalecencia sueña con grandes aventuras, teniendo una visión divina, continuando unido al ejercito de Gautier de Briennne, teniendo un sueño, en el cual una voz celestial le habló, empezando en él un cambio radical, comenzando a retirarse con frecuencia a la montaña, cambiando a sus amigos ricos, por los pobres de Asís.

Francisco, en uno de sus viajes a caballo por la campiña, se encontró con un leproso y pensó en ser un buen caballero de Cristo, se apeó del caballo y corrió a besar al enfermo.



En la primavera del año 1261, Francisco visita Roma y contempla como una legión de mendigos, leprosos y paralíticos se arremolinan ante la basílica, y viendo tanta desgracia, cambió sus vestidos con uno de ellos y cubierto de harapos pasó todo el día entre los pobres.

A su vuelta a Asís, empezó a visitar la leprosería de San Lázaro y en el otoño de ese mismo año rezando en la iglesia casi derruida de San Damián, escuchó una voz, era de Cristo que estaba en la pared y le dijo “Francisco ve y repasa mi casa, está a punto de arruinarse toda ella”.

Un día camino de su casa vendió los tejidos de su padre, y con el dinero empezó la restauración de la iglesia de San Damián, llenando de ira a su padre cuando regresó, encontrando el dinero en el nicho de una pequeña ventana, su padre se enfureció y lo denunció a la justicia y Francisco en presencia del obispo de Guido y de muchas más personas, se despojó de sus ropas, quedándose desnudo totalmente y entregó su vestimenta a su padre.

El obispo se levantó y con su manto cubrió a Francisco, después le dio un manto corto y pobre, el cual perteneció a un labriego, agradeciendo Francisco la actitud del obispo y con una tiza trozó sobre la ropa el signo de la cruz, la T (tau) , que es el símbolo desde entonces del franciscanismo.

Pasado el tiempo Francisco se marchó a Gubbio, situado al norte de la región de Umbría, empezando a trabajar en su leprosería, volviendo más tarde a Asís para continuar con la construcción de la iglesia de San Damián y empezando a construir la iglesia de Santa María de los Ángeles, conocida por la “Porciúncula”.

A Francisco se le aclaró de golpe su vocación y vestido con un saco y una cuerda a la cintura, empezó a predicar la fe de Cristo en su ciudad natal, el 16 de abril de 1208, su amigo Bernardo de Quintavilla decide repartir sus riquezas entre los pobres y se hace compañero de Francisco, uniéndose mas tarde otros compañeros, predicando la Fe en el otoño, permaneciendo en el verano en la Fraternidad, empezando un total de doce franciscanos, después pasado un corto de tiempo se trasladaron a la Porciúncula con el


permiso de los benedictinos de Monte Subasio, levantando pequeñas cabañas a su alrededor y desde ese momento la Porciúncula se convirtió en la sede de la Orden Franciscana. Se unieron nuevos franciscanos los cuales abandonaban sus casas y entre ellos fray Rufino, que era primo de Clara de Asís. Clara de Asís abandona su casa y se marcha a la Porciúncula, iniciando la segunda orden y que recibe el nombre de Clarisas.

El conde Orlando di Chiusi concede a Francisco y a la Fraternidad el uso ilimitado del monte Alvernia en la Toscana oriental para que sea el eremitorio, el mismo lugar en que Francisco en el año 1224 recibiera las estigmas de la pasión.

Después de la celebración de la segunda asamblea celebrada en el año 1214, Francisco se dirige a España, visitando Madrid en el año 1217, quedando en muchas poblaciones la huella de su paso. El monumental convento de San Francisco el Grande de Madrid, sería mas tarde en lo que ha venido a parar la humilde morada que escogió para los suyos, teniendo la intención de visitar Marruecos, pero en e año 1219 llegan los primeros franciscanos a ese País, los cuales son martirizados, siendo los primeros mártires franciscanos, sus restos fueron enviados a Portugal y un canónigo regular de nombre Fernando, en la contemplación de aquellos restos traídos desde África, toma la decisión de convertirse en seguidor de Francisco, entrando en la Fraternidad y con el tiempo convertirse en San Antonio de Padua.

Francisco de Asís recorre Oriente y en Siria se encuentra con fray Elías y fray Pedro de Catania.

En el capitulo general del año 1221, participan unos cinco mil franciscanos, llamado el capitulo “de las esteras”, por ser muchas las que se pusieron en el suelo para poder albergar a todos los frailes.

En las navidades de 1223, Francisco festeja el nacimiento de Cristo en la gruta de Greccio, acudiendo los pastores cercanos con sus rebaños y dando colorido al nacimiento de Jesús, naciendo el primer Belén de la historia, el cual al día de hoy perdura.

Cansado por la fatiga y las enfermedades, Francisco se retira al monte Alvernia, comenzando en él su cuaresma de ayuno en


honor de San Miguel, el 14 de septiembre de 1224, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, recibe la visión de Cristo crucificado y la impresión en su cuerpo de los estigmas de la pasión.

En el año 1225 enfermo de los ojos y con grandes dolores en el estómago e hígado y señalado por los estigmas, pasó por el Jardín de San Damián, donde junto con Santa Clara compusieron el célebre “Cántico de las Criaturas ó Cántico al Sol”, acudiendo más tarde a Riete, donde los médicos pontificios le someten a una operación de ojos con resultado negativo.

En septiembre de 1226 y debido a su enfermedad fue llevado a Asís, haciéndose llevar por sus hermanos a la Porciúncula donde quería morir en la sede de la Fraternidad, sintiéndose morir pidió lo pusieran en el suelo, desnudo sobre la desnuda tierra de la Porciúncula de Santa María la Mayor, muriendo en la tarde del 3 de octubre de 1226 a la edad de cuarenta y cuatro años, cantando el salmo 142.

En el mes de marzo de 1227 el cardenal Hugolino, protector de Francisco fue elegido papa con el nombre de Gregorio IX, animando a la cristiandad a recoger ofrendas para la construcción de una gran basílica en honor de Francisco de Asís, celebrándose el 19 de julio de 1228 la canonización de Francisco.

El 25 de marzo de 1230, los restos de Francisco fueron trasladados a la cripta de la nueva basílica, el 28 de septiembre el papa emitió la bula “QUO ELONGATI”, por la cual negaba la obligatoriedad a los hermanos franciscanos del Testamento de San Francisco, en el que se prescribía para la orden la pobreza absoluta.

En el año 1939 el papa Pío XII le tributó un reconocimiento oficial al “Más italiano de los santos y al más santo de los italianos”” proclamándolo patrono principal de Italia, en el año 1979 Juan Pablo II le proclamó “PATRONO CELESTIAL DE LOS ECOLOGISTAS”







La ermita donde Pedro Regalado ingresó, se encuentra en La Aguilera, lugar a unos once kilómetros de la villa de Aranda de Duero, se encuentra rodeada de viñedos, en un valle encantador que aparte de los vinos, es comarca de cereales y especialmente muy conocida por su gastronomía. En el año 1401 y con once años ingresa en el convento de San Francisco en Valladolid.

La capilla de La Aguilera, fue llamada en su tiempo “La Porciúncula Española”, pues el padre Villacreces adoptó las reglas y el testamento del fundador, las “Constituciones de la Porciúncula”, normas que regían en todos los conventos y eremitorios de la Porciúncula, las cuales eran al más puro reducto de los ideales del Pobrecillo.

La ermita se encuentra a las afueras de esta villa y para llegar a la entrada hay que pasar por una alameda, realmente es un sitio encantador, fuera de todo ruido y el ideal para poder meditar y para los franciscanos el poder dedicarse a propagar la doctrina de San Francisco de Asís y donde fray Pedro alentó las mortificaciones corporales. En el año 1404, año que Pedro ingresó, se fundó el eremitorio de esta villa de La Aguilera.

La Aguilera esta rodeada de varios pueblos con mucho sabor castellano, como Quintana del Pidio, Gumiel de Mercado, La Horra, todos ellos son grandes núcleos vinícolas.

Desde el primer día de su llegada a la ermita, Pedro pudo dedicarse a la oración y compartir las necesidades de las gentes sencillas de todos los pueblos, al mismo tiempo que empieza la reforma de la orden franciscana para toda España.

La Aguilera era el sitio ideal para formar un eremitorio, en las tierras de Burgos y muy cerca de Valladolid, no debería de pasar de doce religiosos, aunque hubo un tiempo que residían cerca de cien franciscanos. La mayoría de los eremitorios se encuentran a las afueras de las ciudades ovillas, pues deben estar situados lejos de los ruidos mundanos.




En el interior del eremitorio, cada fraile vivía en su propia celda, era como de clausura, dedicándose todo el tiempo que permanecieran dentro a la oración, estando prohibido la visita a otras celdas, conversando solamente en las grandes fiestas, haciéndose celebre el dicho entre los franciscanos “PARA MI, LA CELDA ES EL CIELO”

Continuando con Pedro Regalado, y con veintidós años es decir en el año 1412 es ordenado sacerdote y celebra su primera misa en la pequeña ermita (actualmente “Capilla de la Gloria”), tres años más tarde es nombrado superior del santuario, hecho ocurrido en 1415, el mismo año de la fundación del eremitorio de El Abrojo en Valladolid y según dicen que Dios le concedió el don de hacer milagros.

La vida de los franciscanos en La Aguilera y El Abrojo, era de recogimiento total, vestidos con un hábito basto y al ser posible descalzos o en necesidad con zapatos viejos o sandalias casi descalzas, pudiéndonos imaginar esos pies en invierno en la provincia de Burgos.

El mayor de los riesgos de los franciscanos, era la comida, era como un castigo al estómago, pues la norma dentro del santuario era la abstinencia, siendo la comida mas bien escasa, pues aceptaban lo preciso para comer, recibiendo de los habitantes próximo al eremitorio, pan, fruta, legumbres, vino para las misas y para los huéspedes y carne y pescado para los enfermos, también los franciscanos trabajaban en el inmenso terreno de que disponían, donde crecía cereales y que después lo cambiaban por comida, disfrutaban de una gran variedad de fruta, debido a la cantidad de árboles frutales de que disponían.

Pedro Regalado pasó una vida de privaciones, para dar ejemplo a los demás, pues como superior en El Abrojo y La Aguilera, tuvo que velar para que no entrara el relajamiento en los eremitorios.

La vestimenta era de mala calidad, una saya basta y cáñamo tosco, tenían dos mantas para dormir y la cama no tenía colchón ni jergón, excepto para los enfermos y ancianos, pues según



Villacreces, le hábito de los franciscanos era “El de las tres Zetas”; vileza en el color, pobreza en el precio y aspereza en el paño.

En época de cuaresma, en las vigilias del Señor, San Francisco, de Todos los Santos y de la Virgen, solamente se servía pan y agua, permaneciendo en ayunas todo el inviernos y parte de la primavera.

En los eremitorios no se podía usar: oro, plata o seda para los ornamentos sagrados, debían de ser de lino y lana, las cruces procesionales de madera y los incensarios de latón, las vinajeras a poder ser de cristal normal, solamente los cálices y vasos para el Sacramento podían ser de plata, usando aceite para las lamparillas del Sagrario, aunque el Padre Villacreces siempre decía:

“Hermanos súplalo e árdalo la pobreza, la cual, delante
de Dios, es más apacible que el aceite”.

Pedro Regalado pronto se hizo popular en la comarca donde se encuentra el santuario, ayudó siempre a los pobres de la ribera del Duero, empezándose a conocer algunos milagros que los mismos vecinos le atribuían.

Los frailes de Las Aguilera, solían dedicar seis horas al sueño, desde el amanecer se ocupaban a cavar el huerto, hacer leña, la recolección del grano, la recogida de las diferentes frutas, pues como he mencionado con anterioridad, el área de huerto que existe en La Aguilera es bastante grande y el tiempo dedicado a este labor, según la organización del prior, no era suficiente, pues tenían otros trabajos que hacer, por la noches y en una sala común llamada “Vigilatorio”, que quiere decir estar en vela, dedicaban este tiempo a aliñar los hábitos, coser, remendar, repasar la ropa de la enfermería y en tiempo de labranza ayudar q los labriegos de la villa, bien para recoger el grano o bien para recoger la uva, más tarde los miembros de la comunidad de la villa de La Aguilera ayudaban a los frailes con sus faenas de recolección de grano y fruta.

Existieron tres personas de Valladolid que gracias a ellos se hizo la reforma franciscana en dicha ciudad: fray Pedro de Villacreces, fray Lope de Salazar y Salinas y fray Pedro Regalado,


Conociéndolos como: el primero el maestro, el segundo el escritor y el tercero el santo.

Fray Pedro de Villacreces, también nació en Valladolid y según algunos historiadores en el año 1362, en el año 1422 fue a participar en el Capitulo Provincial de Castilla, en el convento de San Francisco en Peñafiel y al entrar pronunció “Este es mi descanso para siempre”, al poco tiempo de iniciarse el Concilio se sintió enfermo recibiendo el Santísimo Sacramento, falleciendo en Peñafiel ese mismo año, según la historia al parecer Pedro Regalado estuvo en su entierro, no describiendo las crónicas si fue desde La Aguilera o desde El Abrojo.

La familia de fray Pedro de Villacreces pertenecía a la nobleza de Castilla, fueron varios hermanos, destacando entre ellos Don Álvaro Díaz de Villacreces, señor de muchas posesiones, su hermano Juan, fue obispo de Calahorra y Burgos, también fue consejero del rey Enrique II y canciller de la reina doña Catalina de Lancaster, esposa de Enrique III, siendo su tía doña María Téllez de Meneses.

Empezó sus estudios con el bachillerato, llegando a maestro graduado de sagrada teología por las universidades de París, Salamanca y Toulouse.

La reforma de la Observancia que había empezado en España, junto con fray Pedro de Santoyo de Palencia, fray Lope de Salazar y Salinas y fray Pedro de Valladolid, llega a Arlanza, La Salceda, La Aguilera y El Abrojo. Arlanza se encuentra situada en el valle del mismo nombre incorporado a la corona de Castilla en el año 912 por el conde teniente Gonzalo, conocedor del área de Mamblas y en unión de su esposa Lambra crea un monasterio firmando dicho acontecimiento ante el notario Sisebuto el 12 de enero de 912, bajo el patrocinio de San Pedro, trasladando mas tarde Fernán González dicho monasterio a un recodo del río Arlanza con suficiente terreno para un monasterio para albergar a más de 100 monjes.

Según las crónicas Fernán González, fundo y tomó la defensa de San Pedro de Arlanza bajo su protección, era refugio de ermitaños desde los tiempos de los visigodos y al ser rocas calcáreas


permite una serie de grutas idóneas donde vivían penitentes y ermitaños.

Estando de caza Fernán González, el jabalí que quería cazar se escondió en una de las grutas donde se encontraba el eremita Pelayo en unión de dos compañeros, Pelayo profetizó al joven Fernando (Fernán), un porvenir glorioso a favor de Castilla, ofreciéndose a favorecer a los monjes ermitaños.

En la cueva de Arlanza, Villacreces en el año 1377 intenta volver a las raíces del franciscanismo; permaneció varios años junto a fray Lope marchándose al final, pues no querían favores de la familia Villacreces y de los reyes don Juan, don Enrique y del infante don Fernando.

Cuando se marchó de la cueva se fue a La Aguilera, pues se decía por tierras de Castilla “Que unas luces extrañas habían marcado durante varias noches un lugar y entonces las gentes de fe lo tomaron como una señal de que en este sitio se tenía que levantar una ermita”, y así fue, llamándola DOMUS DEI “Casa de Dios”, valiéndose en esta ocasión de su hermano el obispo don Juan de Villacreces, suplicando la adjudicación de un terreno para fundar una ermita de vida primitiva franciscana.

Mas tarde volvió a valerse de su hermano para la fundación del eremitorio El Abrojo de Valladolid, otro en Laguna de Duero, donde su hermano don Álvaro Díaz de Villacreces tenía una hermosa finca y separó un terreno y se lo donó bajo escritura notarial de fecha 15 de febrero de 1415, construyendo una ermita y un pequeño convento llamándole SCALA COELI “Escala del cielo”.

En el año 1387 fray Pedro de Villacreces permanece en el eremitorio de La Salceda en la provincia de Segovia varios años.

Fray Lope, llamaba a fray Pedro “Esto viejo Santo”, así pobre en bienes y rico en sabiduría llegó ese venerable anciano a ser sexagenario.

Fray Lope de Salazar y Salinas, había nacido en Burgos en el año 1393, era hijo de un labrador, aunque y según las crónicas descendía de las familias condes de Salazar y condes de Haro.

Fue un gran continuador del padre Villacreces, siendo conocido en la época con “El Venerable Fray Lope” y “El santo fray Lope”.

Fray Lope entró en La Aguilera con diez años y tomó los hábitos a los catorce años, ordenándose sacerdote a los 18 años, hubo otros niños que también entraron en la ermita: Pedro Regalado y de la Costanilla, Martico de Gumiel, el cual murió muy joven, Juanico de Medina del Campo, Antoñito de La Aguilera y Perico de Olmedo, todos ellos muy jóvenes, pero con una gran fe y decisión a acatar las reglas del franciscanismo, eran criados en la disciplina y doctrina de Oriente, haciendo de profesores fray Lope y fray Pedro al cual los niños los llamaban Lopillo de Burgos a fray Lope y Periquillo de Valladolid a fray Pedro.

Fray Lope fue secretario de Villacreces, fue su confidente, su defensor, pues fueron muchos años lo que estuvieron juntos, es decir muy unido a su maestro, caminando desde la Ribera del Duero hasta Constanza (1414-1417), donde se celebró el decimosexto concilio

ecuménico de la iglesia católica, fue convocado por el emperador alemán Segismundo I, el cual puso fin al doloroso Cisma de Occidente (1378-1417), también se condenó las herejías del movimientos husitas (Husitas eran los partidarios de Juan Hus, teólogo y reformador checo, nacido en el año 1369, era partidario de la doctrina de Wielef, fue excomulgado por el papa Alejandro V y quemado vivo en el año 1415, por orden del Concilio de Constanza), y se planteó la necesidad de una reforma de la iglesia, el concilio se mostró partidario de las tesis del concilianismo, siendo elegido papa el italiano Oton Colonia tomando el nombre de Martín V, celebrándose el 11 de noviembre la fiesta de San Martín; a la finalización del Concilio fueron desde Constanza a Italia, visitando Asís y La Porciúncula, siempre descalzos, muriendo fray Lope el 24 de febrero de 1463 en Medina de Pomar , en la provincia de Burgos.

La ciudad de Constanza se encuentra situada al sur de Alemania, a orillas del río Rin a la salida del lago Constanza, se


puede contemplar dos antiguas puertas de los restos de las fortificaciones. La catedral que fue fundada en el siglo XI, pero reconstruida en el siglo XV, con puertas y sillerías de roble talladas a mano y es donde Juan Hus fue condenado a morir en la hoguera.

Entre sus edificios se encuentra la Kaufhaus, con la sala donde se reunió el conclave de cardenales para elegir papa en el Concilio de Constanza en el año 1417 y la Posada de Barbarroja, donde el Emperador alemán Federico I, conocido como Federico Barbarroja, firmó un tratado con las ciudades de la Liga Lombarda en el año 1183.

Como dato curioso, la ciudad de Constanza fue fundada por los romanos antes del siglo III y la llamaron Consntantia.

Fray Lope sobrevivió a Villacreces varios años, llegando a tener bajo su mandato muchos mas conventos que Pedro Regalado, pero eso no evitó que Pedro enfermo con su salud maltrecha por las penitencias, visitara a su buen amigo Lope, para compartir con él, agua y cruz, encontrándose Lope también muy enfermo, el cual residía en el convento de San Antonio del Monte en la provincia de Burgos, tardando Pedro Regalado varias jornadas a pie, regresando en el mes de enero del año 1456 también a pie a La Aguilera bastante enfermo, muriendo tres meses mas tarde, fray Lope murió unos siete años después.

Fray Lope, siempre que hablaba de Pedro Regalado, se refería a él como “mi santo compañero” y el “santo mi compañero”, estos epítetos de fray Lope hacía Pedro Regalado era que, en vida gozaba de fama de santo, ostentando el titulo de “El Santo de la reforma”

Pedro Regalado adoptó para él y para todos los frailes un estilo de vida, las mortificaciones corporales, por esa razón los santuarios se encontraban fuera de las grandes ciudades, se situaban en el campo y se llamaban eremitorios por su soledad, para ellos el cuerpo era un estorbo y que para llegar a la perfección había que castigarlo con crueldad.




El rigor mayor de los franciscanos descalzos fue el estómago, por la cantidad de ayunos que hacían durante el año. Pedro Regalado pasó su vida en este ambiente de privaciones, dando ejemplo como superior de El Abrojo y de La Aguilera, sus horas libres las pasaba por el pasillo del santuario, un pasillo rodeado de gruesos muros, rezando y siempre pensando en Cristo,

Fray Pedro Regalado cada noche se crucificaba con Jesús, recorriendo su VIA CRUCIS, con una pesada cruz sobre sus hombros, desde la llanura donde se encuentra el Santuario hasta el monte del Águila, conocido en los tiempos actuales como el monte del Santo.

En una de sus pocas salidas, Pedro Regalado fue a Valladolid en compañía de otro fraile, fueron andando desde La Aguilera hasta dicha ciudad, encontrándose a la llegada con un gran revuelo, pues se había escapado un toro bravo de la plaza y estaba sembrando de terror todas las calles de la ciudad. A su entrada en Valladolid se topó con el toro, parándolo en seco Pedro Regalado, hincando su vara de caminante ante él, sereno y amable le dijo “TENTE BOBO”, y el toro se calmó, volviéndose mansurrón, regresando por sus pasos hasta la plaza, devolviendo la alegría a Valladolid, por este hecho fue declarado oficialmente en España en el año 1951 “PATRONO DE


LOS TOREROS”, con anterioridad en el año 1746 tras un solemne plebiscito se le otorgó el titulo de PATRONO DE VALLADOLID, aunque Valladolid ha dado varios santos, pero Pedro Regalado es el más popular, incluso en la calle de Platerías, en su casa natal, existe un rótulo que dice:


SAN PEDRO REGALADO

Este gran Santo
Honra de la Católica España
Y gloria de Valladolid
Nació aquí en el año 1390
Murió en la paz del Señor
El día 30 de marzo de 1456

SIGAMOS SU EJEMPLO
IMITANDO SUS VIRTUDES

San Pedro Regalado murió a los 66 años, el 30 de marzo de 1456, beatificado por el papa Inocencio XI (papa entre los años 1676-1689) en el año 1683 y canonizado por el papa Benedicto XIV (papa entre los años 1740-1758) el 29 de junio de 1746, celebrándose su fiesta el 13 de mayo, existiendo cono dato curioso, que un 13 de mayo pero del año 1917 la Virgen de Fátima se apareció a unos pastorcillos en Cova de Iría, en Portugal.

Este mismo año de 1746 Pedro Regalado fue proclamado Patrono de Valladolid.

En el año 1438 Pedro Regalado construye la primitiva iglesia, dedicada al misterio de la Anunciación y es donde se entierra su cuerpo, la cual se incendió en el año 1699; siendo nombrado en el año 1441 vicario de La Aguilera y El Abrojo.

Pedro Regalado construye la iglesia, teniendo a un costado la capilla de la Gloria y unida al claustro y por el que tantas veces paseó rezando, en la planta baja el refectorio, donde todos los franciscanos tomaban su poco alimento y la parte de arriba, subiendo por un sobria escalera a los dormitorios, dentro de la pobreza y siguiendo las normas dictadas por San Francisco de Asís.

Para poder comprobar la austeridad y la disciplina de Pedro Regalado, se dice que durante su noviciado, su madre se presentó en La Aguilera desde Valladolid con el afán de poder visitar a su hijo y verlo de hábito, Pedro Regalado mandó a que atendiera a Doña María de la Costanilla a su maestro el padre Villacreces y la informara el modo de vida que llevaba y su gran felicidad. Se comentó que doña María insistió, pero Pedro Regalado se mantuvo en lo suyo, regresando su madre a Valladolid; no hay explicación segura del motivo por lo que lo hizo, aunque parecer ser, que fue por guardar estrictamente las normas establecidas.

La iglesia después de su incendio, es reedificada en el año 1706, siendo el revestimiento de la nueva nave de un gusto


renacimiento y un arte toscazo. El arte toscazo es una interpretación romana del orden dórico, se caracteriza por la base sobre la que descansa la columna con un fuste liso por un equipo y un ábaco, un poco mas reducido por el orden dórico, por tener en conjunto unas proporciones más esbeltas.

La nave consta de tres partes; la primera se entra del hall de entrada al santuario, existiendo a mano izquierda la capilla de la Gloria y a mano derecha una escalera que es la estrada al claustro, recordando el lugar con un lema encima de la puerta PAZ Y BIEN.

La primera parte de la iglesia es un nave cuadrada existiendo una enorme reja que da paso a la segunda parte de la iglesia, la cual esta presidida por un Cristo del siglo XV.

En las pechinas aparte de apreciar jarras de azucenas que son el símbolo mariano (Pechinas es cada uno de los triángulos curvilíneos que permiten pasar de una planta cuadrada a formar el anillo de la cúpula con los arcos), y en cada ángulo o esquina, se encuentran unas pinturas que representan a: San Francisco de Asís,


San Diego, San Antonio y San Buenaventura, todos ellos franciscanos como Pedro Regalado.

Sobre San Antonio de Padua, se puede decir, que es el santo mas querido de la cristiandad, en Portugal le llaman San Antonio de Lisboa, pues nació en Portugal en el año 1195 de familia noble y su nombre era Fernando y según las crónicas su padre era nieto de Godofredo de Buillón.

Desde muy joven sintió vocación religiosa y a los quince años ingresó en los canónigos regulares de San Vicente de Fora, aprendiendo las Sagradas Escrituras; de Lisboa pasó a Coimbra que en aquella época era la capital de Portugal, recibiendo el sacerdocio en el año 1217 en la ermita de Olivares a las afueras de Coimbra.

El joven Fernando en la contemplación de los restos de franciscanos martirizados y traídos desde Marruecos, toma la decisión de seguir a san Francisco y se marchó a África en misión


personal bajo el nombre de fray Antonio de Olivares, enfermó con fiebres muy altas y tuvo que regresar a Portugal, aunque una tormenta llevó el barco a Sicilia y como se celebraba el capítulo de la Orden Franciscana, el cual había sido convocado en Pentecostés en el año 1221, y conociendo personalmente a san Francisco de Asís, se sintió muy perdido entre más de cinco mil frailes, pues era muy difícil el relacionarse.

En el año 1222 se iban a ordenar franciscanos y dominicos, quedándose muy sorprendidos de la talla intelectual del humilde fraile Fernando.

Al enterarse san Francisco de Asís de su sabiduría, le encargó la formación de los frailes de la teología, siendo enviado a Francia en el año 1225 para ayudar a ese País a encontrar la fe. Su vida franciscana está enfrascada en el estudio y la oración, siendo un gran predicador y un gran taumaturgo, es decir que fue una persona admirada por sus obras y que realizó hechos prodigiosos.

Los tres últimos años de su vida los pasó en Padua y es en esa ciudad donde escribió sus SERMONES DOMINICALES. En el año 1230 asiste en Asís al Capitulo General y al traslado de las reliquias de san Francisco, después volvió a Asía, donde se encontró enfermo de hidropesía, lo que no le impidió predicar la cuaresma en el año 1231 a los paduanos.

Se retiró a descansar a una choza que se hizo construir de ramas sobre un gran roble y por la noche duerme en una celda, dentro de la propiedad del Conde Zino, gran admirador de san Antonio, y es aquí donde se le aparece la visión del Niño Jesús, y que años mas tarde inmortalizara el pintor español Murillo, encontrándose dicho cuadro en la catedral de Sevilla.

Un día se siente que se muere y pide que le lleven al convento de Padua, cercano a la iglesia de Santa María, fue llevado en un carro lleno de heno y tirado por bueyes, parando en el convento de Clarisas de la Arcella, para descansar, muriendo en un celda un 13 de junio de 1231, tenía solo treinta y seis años.

El 30 de mayo de 1232 fue canonizado por el papa Gregorio IX (Su pontificado fue entre los años 1229-1241).


En el año 1945 el papa Pío XII (pontificado entre los años 1939-1958), le declaró Doctor de la Iglesia con el apelativo de DOCTOR EVANGELICUS.

San Buenaventura fue también franciscano y está considerado Padre de la Iglesia, fue escritor y escribió obras de teología, nació en el año 1221 y murió en el año 1274 y se le conoce con el doctor Seráfico por sus obras de teología y filosofía, su fiesta es el 14 de julio. Fue cardenal y trabajó en el Concilio de Lyón.

La palabra Seráfico es parecida a Serafín, es decir belleza seráfica, este nombre se le dio por primera vez a san Francisco de Asís y a la orden religiosa fundada por él, pues familiarmente quiere decir “POBRE Y HUMILDE”.

Sobre San Diego no existe mucha documentación, pudiendo ser san Diego de Alcalá, franciscano y santo sevillano, siendo su fiesta el 12 de noviembre.

Continuando en la iglesia, se puede contemplar un cuadro del Padre Villacreces, el cual ha sido restaurado recientemente, con la gran sorpresa que antes de llevarlo a la restauración, en la mano derecha llevaba un crucifico, pero no lo tenía agarrado con la mano, restaurarla, ha aparecido con una candela encendida, este sobrepuesto, siendo el asombro el que a limpiar la pintura para desapareciendo el crucifico y eso hacer pensar la frase que siempre decía el padre Villacreces “Que el había aprendido mucho más a la luz de su candela que en las universidades”, después de la restauración el cuadro ha mejorado, es decir es mas grandioso, mas impresionante, realmente maravilloso.

Permaneciendo en la iglesia, se pude disfrutar de diez telas pintadas, obra de fray Diego Frutos, del siglo XVIII y que representan escenas de la vida de San Pedro Regalado, siendo parte de una colección que se encuentra repartida entre La Aguilera y el Museo Provincial de Valladolid.

Todas estas telas fueron expuestas en el Vaticano con ocasión de la canonización del Santo.



1º. Paso del Duero sobre el manto (se puede contemplar a dos de sus compañeros extrañados).

2º. Las viandas se convierten en rosas.

3º. El Santo en estado de éxtasis.

4º. En medio de la burla de algunas personas, un niño alaba al Santo.

5º. En Quintanilla de Abajo, vistiendo de hábito a un joven.

6º. El Santo de catequista.

7º. Trasladado al cielo por los ángeles,

8º. El padre Villacreces le viste con el hábito de franciscano.

9º. La reina Isabel I visita el sepulcro del Santo (maravillosa historia que merece párrafo aparte.)

10º. El Santo amansa al toro bravo escapado en Valladolid, cuando visitaba dicha ciudad en unión de otro franciscano.

Después de contemplar la segunda parte de la gran nave, entramos en la capilla del año 1692, tiene forma octagonal ovalada hasta cerrarse en media naranja. Se puede disfrutar a cada lado los altares de san Antonio y san José, esposo de la Virgen María y padre de Jesús, ambos presidiendo la capilla de San Pedro Regalado en estado de transito y rodeado de ángeles, obra escultórica de Pedro de Ávila.



Los altares son de estilo churrigueresco, es decir de estilo que recibe del nombre de la familia de escultores y arquitectos Churriguera, se desarrolló con su sentido ornamental, con pilares renacentistas de orden corintio y decorado con racimos de uvas. En el altar de san José se encuentra una urna con reliquias del santo, entre ellas las sandalias, esas sandalias desgastadas de todos sus paseos meditando en ese maravilloso claustro; también existe un pañuelo propiedad de la reina Isabel I de Castilla, manchado de sangre, historia muy interesante.

En el año 1492, después de la conquista de Granada, la reina Isabel I de Castilla, desea visitar el Santuario de San Pedro Regalado, para dar las gracias al santo por la conquista de la ciudad; Isabel I de Castilla conocía de los milagros del santo, pues visitó Aranda de Duero muchas veces, incluso salió de esta villa para ser Reina, había nacido en Madrigal de las Altas Torres en Ávila en el año 1451 y murió en el año 1505.

San Pedro Regalado hacía 36 años que había muerto, cuando Isabel visitó el Santuario llegó con su sequito y lo primero que ordenó a sus tropas fue:

“Pisar despacio que bajo las losas de este convento descansan huesos de Santos.”

Isabel I se conmovió al comprobar el estado incorrupto y fresco del Santo y deseó llevarse una reliquia. Según la historia se llevo un dedo y que al cortarlo brotó sangre, la mancha de sangre se encuentra en el pañuelo que está dentro de la urna como reliquia de San Pedro Regalado.

La Reina al comprobar donde estaba enterrado, ordenó fuese traslado a un sepulcro más digno del Santo, mandando que se hiciera cargo de la obra la condesa de Haro, doña Mencia de Mendoza, hecho ocurrido también en el año 1492.

Del mismo año, 1492, es la construcción del Camarín que se entra por una parte de un costado del Altar Mayor, hay que



contemplar el decorado de los muros y la cúpula del camarín, es una apoteosis a la Inmaculada.

Aparte de contemplar los muros y la cúpula, son dignos de admirar los tres cuadros que se encuentran en él; el primero representa a la reina Isabel I cuando vino a dar las gracias al Santo por la conquista de Granada, en el cuadro se contempla que le corta una mano, para llevarse un reliquia, aunque según la historia solo fue un dedo; en el cuadro se puede contemplar también a la condesa de Haro, personal de su corte y algunos frailes

El segundo cuadro situado en el centro, representa la curación del infante Felipe IV por medio de una reliquia del Santo, cuando la comitiva pasaba por Aranda de Duero. El cuadro puede ser de la escuela de Velásquez, pues es muy notorio que se refleje en los cuadros; los perros, los enanos y la cruz.

El cuadro de la izquierda representa a San Pedro Regalado después de muerto. Rodeado de ángeles y dando de comer a sus amigos los pobres. El cuadro se atribuye a fray Diego de Frutos.

En el centro del camarín, el sepulcro con los restos del Santo, es una urna de alabastro y se construyó en 1910, con las piezas del original que mandara construir la reina Isabel, y que fue destrozado por los franceses en su invasión, al parecer en busca de algún tesoro.

El sepulcro tiene cuatro paneles, coronados al final con cinco ángeles, cuatro de ellos con los escudos de la orden franciscana y de los duques de Peñaranda y el quinto se alza con los ojos cerrados como símbolo de la Fe.

En el primer panel, se puede leer un epitafio en latín y que dice:

Descansa su carne, engalanada
Brillan sus huesos en reposo
Sirvió a Cristo constantemente
Abandonó el mundo ya en su infancia
Despreció los honores de este mísero mundo


Pedro, Vicario de Domus Dei y de Scala Coeli
Terminó aquí bajo la Regla de la pobreza de San Francisco
Sin buscar ningún premio mundano, sino la gracia de Cristo
La Condesa de Haro embelleció su sepulcro
En recompensa, él ora a Cristo permanentemente por ella
Dio fin a los trabajos de la carne el segundo día de la
Resurrección del Señor, el año 1456

En el segundo panel, San Pedro Regalado en oración con la comunidad, salvando a una mujer del río Duero.

En el tercer panel, San Padre Regalado entre los santos franciscanos san Luis obispo de Toulouse y san Antonio de Padua.

En el cuarto panel, San Pedro Regalado recibe la Santa Unción y el Sacramento de la Iglesia Católica, de manos del obispo de Palencia don Pedro de Castilla.

En el año 1593 se levantó la Capilla de la Gloria, en el lugar donde se levantó la original ermita del Santuario.

La edificó don Juan López de Zúñiga, duque de Peñaranda, conde de Miranda y virrey de Nápoles en el reinado de Felipe II. A mano izquierda se encuentra la primera lápida del Santo y en el centro la estatua yacente de San Pedro Regalado, de alabastro, culminación del sepulcro que por encargo de la reina Isabel II ordenó hacer a la condesa de Haro, doña Mencia de Mendoza.

El relicario que se encuentra en esta capilla, fue regalo del Vaticano al duque de Peñaranda y contiene reliquias de Santos de las primeras épocas del cristianismo.

Así mismo el duque de Peñaranda regaló los cuadros de los 12 apóstoles que se encuentran en la sacristía en el Monasterio de la Vid, y en el año 1593 el mismo duque regaló cinco cuadros manieristas de la escuela napolitana para circular la imagen de Santa María de la Vid, en el mismo Monasterio.



En la sepultura de los condes se puede leer este epitafio.

Aquí yace el Excmo. Sr. D. Juan de Zúñiga
Abellaneda y Bazán
Duque de Peñaranda, propietario y
Conde de Miranda
Por su sobrina y esposa la Excma. Sra. Doña
María de Zúñiga
Cuyo gran eroe fue gentil hombre de cámara de su
Majestad
De su consejo de Estado y del
Supremo de Guerra, Virrey y Capitán General
Del Reino de Cataluña y del de Nápoles
Presidente de los Supremos Consejos de Italia
Y de Castilla
Murió a 4 de septiembre de 1608

En el relicario podemos encontrar:

En el retablo del Evangelio se encuentran reliquias de:

Santa Juliana San Aniceto
San Demetrio San León
San Melquíades Santa Rufina
San Clemente San Macario

En el retablo de la Epístola, se encuentran reliquias de:

San Amancio San Aniceto
Santa Juliana Santa Magdalena
San Sebastián Santa Úrsula
San Lucio Santa Tecla





En el retablo del Centro, se encuentran reliquias de:

San Jorge San Esteban
San Reinaldo Santa Catalina
San Vicente San Valentín
San Agapito

























El Santuario de San Pedro Regalado ha sido visitado por personas de todos los estamentos, desde campesinos a reyes.

En el año 1496, el cardenal Cisneros hizo una visita canónica a La Aguilera. Francisco Ximénez de Cisneros, nació en el año 1436 y murió en Roa (Burgos) el 8 de septiembre de 1517. En el año 1490 la reina Isabel I le nombra su confesor y a la muerte del cardenal Mendoza, dejo propuesto al fray Francisco Ximénez para arzobispo de Toledo, no aceptando este nombramiento hasta que lo proclamase el papa en el año 1506.

Murió sin entregar la regencia al emperador Carlos I, pues volvió al Santuario en el año 1517, el mismo año de su muerte, ocupando la misma celda que ocupó fray Pedro Regalado; los flamencos influyeron en el emperador y escribió una carta al cardenal Cisneros relevándolo de los poderes políticos, dicha carta nunca la recibió, no le fue entregada pues se encontraba postrado en cama. Murió en esa pequeña villa de Burgos.

Dos años antes de su segunda visita a La Aguilera, el santuario había sido visitado por el rey Don Fernando I El Católico, atraído por la fe que la reina profesó al Santo Regalado y coincidiendo con la inauguración el día 26 de agosto de 1515, de la fachada de la iglesia de Santa María de Aranda de Duero.

La obra de la fachada se empezó en el año 1500, con un proyecto aprobado por la reina Isabel, la cual no pudo inaugurarla, pues murió en el año 1504, dicha fachada es de estilo gótico isabelino y fue un proyecto de Juan de Colonia, terminándola Simón de Colonia. La fachada de dicha escuela se conoce como “Escamas de Simón”.

Durante toda la vida de Pedro Regalado, se fue acumulando una serie de relatos de su santidad y de sus milagros, escribiendo todos ellos en un libro de relatos por otro fraile, pero fue tan grande el número de milagros que dejaron de escribir, realmente es un verdadero santo, santo por su santidad y su religiosidad y santo por los milagros, acaeciendo en este siglo veinte dos de mucho renombre, existiendo en el actualidad en este año de 2004 dos



personas que han tenido la santidad del Santo a su favor, enfermas y curadas milagrosamente.

En el año 1518 el emperador Carlos I de España y V de Alemania, visita el santuario, acudió desde Aranda de Duero, según la historia, caminando y con la cabeza descubierta por devoción y admiración a este humilde franciscano.

Había nacido en Gante en el año 1500 y era hijo de Felipe el Hermoso y doña Juana de Castilla, fue coronado Emperador de Alemania en el año 1519, habiendo heredado en el año 1516 las coronas de Castilla y Aragón.

En el año 1566 abdicó, retirándose al Monasterio de Yuste, donde murió en el año 1558,

La mayoría de los reyes de la casa de Austria han visitado al menos una vez el santuario. El rey Felipe II lo visitó en el año 1548, el cual había nacido en Valladolid en el año 1527, muriendo en el año 1598 en El Escorial.

Felipe III, visitó el santuario en los años 1601, 1603, 1604, 1605, 1607 y 1608, nació en Madrid en el año 1578 y murió en la misma ciudad en el año 1621, una de las razones de las visitas se debe a que, cerca del santuario se encuentra la finca El Real Sitio de la Ventosilla, lugar de caza y descanso de los monarcas desde el reinado de Carlos I.

En el año 1601 se verificó la curación del infante don Felipe, tal como se refleja en el cuadro, pues una reliquia del santo se llevó a la cama del enfermo, más tarde se convirtió en Felipe IV, volviendo para dar las gracias al Santo una vez nombrado Rey.

En el año 1679, el santuario de San Pedro Regalado, fue visitado por el último rey de la Casa de los Austria, Carlos II, era hijo de Felipe IV, nacido en Madrid en el año 1661, muriendo sin descendencia en la misma ciudad en el año 1700. En su testamento legaba la corona de España a Felipe de Anjou, reinando con el nombre de Felipe V, nacido en el año 1683 en Versalles, muriendo en Madrid en el año 1746, visitando en el año 1721 el santuario, siendo el primer rey de la Casa de Borbón, siendo también el único


monarca de la mencionada dinastía que ha visitado al Santo Pedro Regalado.

En el mismo año en que Pedro Regalado es canonizado, fue proclamado Patrono de Valladolid, aunque dicha ciudad disfruta de tener muchos santos.

En toda la historia del santuario, tres veces ha padecido la exclaustración la comunidad de los franciscanos; la primera fue con la llegada de los franceses, hecho ocurrido desde el año 1809 al 1813, incluso como he relatado, rompieron la urna con los restos del Santo en busca de riquezas; la segunda es la más grave de todas ellas, pues no solo fue en La Aguilera, sino que fue en todos los conventos masculinos y de todas las ordenes religiosas, fue por la llamada “Desamortización de Mendizábal”, donde todos los monasterios, santuarios y conventos quedaron vacíos de religiosos y de obras de arte, pues fue el mayor expolio que se ha podido hacer, incluso en algún monasterio y no muy lejos de La Aguilera se quemaron libros de una gran belleza, realmente grandes obras de arte, solamente para calentarse los guardianes del monasterio en época de invierno, fue un periodo que nos tiene que llenar de vergüenza por la pérdida de tantas obras de arte, simplemente por culpa de una persona.

Juan Álvarez Mendizábal, nació en Cádiz en el año 1790 y era hijo de una humilde familia de ascendencia judía, trabajó como comerciante desde muy joven, era partidario del liberalismo y se exilió en Londres en el año 1823, acumulando grandes riquezas por negocios mercantiles, afiliándose a la masonería.

En el año 1835 regresó a España llamado por el Conde de Toreno, para hacerse cargo de la Hacienda Pública, la reina regente le nombró primer ministro y le dotó de poderes especiales, promulgando la Ley de Desamortización, por lo que quedaban suprimidas las ordenes religiosas masculinas, al principio de 1836 promovió el pronunciamiento liberal de La Granja, devolviéndole el poder en agosto. Fue Ministro de Espartero, pero al final tuvo que exiliarse en Londres, volviendo a España en el año 1847, retirándose de la política, murió en Madrid en el año 1853.




Entre los años 1820- 1823, fue la tercera exclaustración en el Trienio Liberal.

El Trienio Liberal o Constitucional, fue un periodo de la historia contemporánea de España, el cual transcurre entre los años 1820-1823, correspondientes a la segunda etapa del gobierno constitucional.

El Trienio Liberal, comenzó con el pronunciamiento del general Riego en Cabezas de San Juan (Cádiz); fue una insurrección liberal que obliga a Fernando VII a restaurar la Constitución de 1812. En su discurso de apertura de las Cortes en el año 1821, el rey Fernando VII dio origen a la crisis de la coletilla, provocada por el colofón a la proclama, que criticaba a los miembros del gobierno.

El Trienio Constitucional terminó por decisión de la Santa Alianza y el Congreso de Verano en el año 1822, que encargó a Francia la restauración del régimen absolutista español.

La invasión de los cien mil hijos de San Luis en el año 1823, el cual era un ejército francés enviado por la Santa Alianza, hizo que el gobierno se refugiara en Cádiz con el rey como rehén.

Los diputados acordaron la liberación de Fernando VII a cambio de la amnistía para los liberales, trato que el rey no cumplió.

La Santa Alianza fue un acuerdo internacional de contenido religioso y político, firmado en Paris en el mes de septiembre de 1815, por el zar de Rusia y los reyes de Austria y Prusia, en nombre de la Muy Santa e indivisible Trinidad.

Los tres monarcas que eran: Católico, protestante y ortodoxo, se comprometieron en prestarse ayuda mutua en cualquier circunstancia en caso de revoluciones populares.

Como último dato cronológico de San Pedro Regalado, en el año 1917 fue proclamado Patrono del Santuario de La Aguilera.

Pedro Regalado fue vicario de la reforma villacreciana en los dos eremitorios, el de La Aguilera y El Abrojo, bajo la autoridad del provincial de Castilla; más tarde fue nombrado maestro de novicios,


siendo la mayor responsabilidad después del presidente del eremitorio, teniendo una cualidad ejemplar para la doctrina, también fue prelado de los dos eremitorios, cuando el padre Villacreces junto con fray Lope marcharon al Concilio de Constanza.

Existió un periodo de interregno a la muerte del fundador del eremitorio comentando con el tiempo el papa Nicolás V, que el humilde Regalado era, como debía ser; entero, operativo y enérgico, teniendo su valentía, acudiendo en el año 1454 al ministro general de la orden fray Jacobo Bussolini de Mozzanica y reflejaremos algunas de sus frases.

“Por cuanto estamos informados y ciertos por noticias autenticas, testimonio verdadero y relación fidedigna de la integridad de vidal honestas costumbres admirables ejemplos, plausible fama, celo singularisimo de la religión o ornato heroico de virtudes con que se ha servido adornarte el liberalismo de estos dones, por los presentes, te declaramos instituido rector, gobernador, comisario con plenitud de potestad y vicario de los eremitorios es a saber “Domus Dei y Scala Coeli”

A sido considerado con un gran santo, incluso en vida, siendo su primer milagro el mismo, pues por la gracia de Dios ha vivido su santidad, su fama lo ha acompañado toda su vida, era un devoto de la Madre de Dios, particularmente en el Misterio de la Anunciación, al que estaba dedicada la capilla del eremitorio de La Aguilera, el otro eremitorio se llamaba Santa María del Abrojo.

Se tiene que recordar uno de los muchos milagros, el más espectacular fue lo sucedido antes de morir. Aquella noche en el eremitorio de La Aguilera se convirtió en una llamarada fulgurante, lo vieron los del pueblo y los vecinos de Gumiel del Mercado, las gentes volaron allá pensando que se incendiaba. Al llegar, aquello era paz y luz. Llamaron a la puerta y el hermano portero les cambió el susto en jubilo, todo aquel fuego que ardía y no quemaba, brotaba como de un foco del Regalado, extático en su contemplación.

Llegó la noticia al entonces obispo de Osma, don Pedro del Castilla, el cual se apresuró a informarse del hecho personalmente.


La misma noche en que el prelado llegó a La Aguilera, quiso Dios reiterar aquella luz extraña que trasfiguraba el eremitorio. El obispo descendió presuroso, seguido de sus familiares y de todos los vecinos y atravesó el fulgor del milagro, entró en la iglesia y allí vio el centro focal envuelto en resplandor y elevado en el aire de un éxtasis, el Regalado oraba con los brazos abiertos y la mirada absorta en el crucifico del altar principal.

Otro milagro que se le atribuye es que entre La Aguilera y El Abrojo existe una distancia de catorce leguas, las cuales fueron recorridas por el santo en un santiamén, pues resulta que cierto viernes presidió una reunión capitular a las siete de la mañana en La Aguilera, terminándola cerca de las ocho, estando a las ocho de la mañana en El Abrojo para otra reunión.

En su causa de canonización fueron presentaron muchos de sus milagros, quedando reflejado uno de ellos, el del cuadro de Pedro Regalado dando pan a sus amigos los pobres después de muerto.
























En la actualidad el santuario de San Pedro Regalado, está habitado por cinco o seis franciscanos, un lugar demasiado grande, disponiendo en la plata baja el comedor, la sala de lectura y al final del pasillo la cocina, una cocina enorme de acuerdo para el número de franciscanos que han vivido en él.

También en la planta baja se encuentra lo que en su día fue el refectorio, una sala grande y que en la actualidad es un taller, donde unos de los franciscanos, un habilidisimo, pues lo mismo cocina que arregla deficiencias que existan, aparte de confeccionar unos maravillosos cuadros con láminas antiguas, un trabajo de gran artesanía, yo le he visto en La Aguilera y me ha representado a Pedro Regalado, es la impresión que se lleva cualquier persona de él, es que siempre está rezando, llevando las manos unidas como en oración, aparte de ser una magnifica persona.

Desde la planta baja y a través de una puerta en el pasillo se sale al exterior, existiendo un rincón donde se encuentra una mesa y unas sillas que invita a sentarse para la meditación, el lugar, el silencio y el entorno, contemplando todo ese enorme campo verde en primavera, sembrado de cereales y que en la recogida son ayudados por los vecinos de La Aguilera, al igual que ellos, especialmente el superior del santuario ayuda a los vecinos en la recogida de la uva.

Se pueden pasar horas y horas paseando ente los árboles frutales, así como contemplando una parte del jardín muy bien cuidado, con sus columnas, orgullo de cualquier jardinero, después paseando por un pequeño pasillo junto a los muros del santuario se visita el cementerio particular de los frailes, igualmente desde el jardín se puede contemplar muy bien los diferentes conjuntos del santuario, en el centro se encuentra la bóveda de la capilla, terminando en un bonito remate cilíndrico, realizado en arcilla negra. El pabellón central, la parte alta donde se encuentran las habitaciones de los frailes, estando en la actualidad vació todo el piso superior, aunque a menudo reciben colegios residiendo varios días, haciendo una vida diferente a los frailes, dado que disponen de cocina en la misma planta.

Como curiosidad, aunque es muy normal en toda la ribera del Duero, el santuario dispone de una pequeña bodega subterránea para mantener el vino, bien para acompañar a las comidas o bien


para ayudar en misa, siempre como regalo de los vecinos de la comarca.

Realmente el permanecer horas en el interior o en campo del santuario, sentarse a leer en paz, es relajante y estoy seguro que puede ser el mayor descanso para eses ejecutivos tan agotados y que realmente existen. Hay unos empresarios que llevan varios años pasando unas vacaciones, desconectándose del trabajo y de la familia y acatando las reglas del santuario.

No puedo terminar si relatar dos de los últimos favores que he conocido y que al día de hoy esas personas que han recibido ese maravilloso milagro por parte de Pedro Regalado, viven en la actualidad.





























Uno de los milagros ocurrió hace cincuenta años y fue en la persona de fray Quintilo, franciscano que hizo el noviciado en La Aguilera. Con veinte años enfermó viviendo en el santuario, padecía una enfermedad endémica y de localización pulmonar preferente, pudiendo afectar a otros órganos, la cual en aquellos tiempos era mortal; lo visitaron médicos de Burgos y Valladolid, no pudiendo hacer nada para salvarlo de una muerte segura, recomendando los médicos al superior del santuario que lo enviaran a su casa, pues era mas natural que muriese en compañía de su familia.

Tal como lo recomendaron los médicos, se llamó a su familia y expusieron la necesidad de llevárselo pues no podían hacer nada por el, así que era mejor que muriese en compañía de los suyos.

“Mama, quiero que me traigas un saquito pequeño de tierra del santuario de San Pedro Regalado para tenerlo conmigo hasta mi muerte”, pidió fray Quintilo.

Su madre en vista de la gravedad, hizo traer de La Aguilera un saquito de tierra, la cual Quintilo se la puso encima del pecho.

Pasaron varios días y Quintilo empezó a sentirse mejor, teniendo la necesidad de ponerse en pie después de varios meses, empezando una recuperación hasta encontrarse perfectamente, volviendo nuevamente al santuario, donde permaneció durante varios años, en la actualidad presta sus servicios en la iglesia de Gumiel de Mercado.

El segundo milagro que quiero relatar es referente a una señora que padecía hernia de hiato que es aquella que por el orificio del hiato esófago y debido a un defecto de los ligamentos que sujetan el esófago al hiato, permite el paso por lo general del estómago hacia la cavidad torácica. Se puede presentar tanto en un niño como en una persona adulta, siendo los síntomas muy variables, estos síntomas son digestivos, con digestiones pesadas, a veces vómitos y dolor en el epigastrio, siendo un tratamiento quirúrgico.

La mencionada señora fue invitada junto con su esposo a la fiesta del día 13 de mayo, día de San Pedro Regalado, donde


debería almorzar junto con los franciscanos de La Aguilera y otros frailes venidos desde varios puntos de España para esta fiesta.

La mencionada señora no quería asistir a la comida, pues llevaba cerca de un año en tratamiento, incluso el doctor que la atendía, solicitó la presencia del marido en la consulta, pues quería ponerle en antecedentes de la enfermedad pues tal ves tuviese que intervenir quirúrgicamente, mandándola hacer unas ecografías antes de proceder a la operación.

Su esposo comentó que debería ir y tomar alguna cosa, pues deberían quedar agradecidos, aceptando al final la invitación. Llegó el día y se efectuó el almuerzo, la esposa tomó todos los platos incluyendo los aperitivos, vino, café y licor, nada la sentó mal.

El almuerzo tuvo lugar como he mencionado el 13 de mayo y cuatro día mas tarde, es decir el día 17, la mencionada señora estuvo en el hospital de Madrid para hacerse una ecografía abdominal.

El resultado de la referida ecografía decía:

Hígado de tamaño normal de estructura homogénea sin evidenciar lesiones focales.

Vesícula biliar sin hallazgos valorables.

No-dilatación de la vía biliar intra y extrahepatica.

Área pancreática de tamaño y estructura ecografica conservada.

Riñones y bazo de tamaño y ecogenicidad normal.

CONCLUSION: Exploración sin hallazgos destacables.




Al retirar el resultado de la ecografía, la cual según la doctora, la esposa no padecía de nada y el doctor que la había tratado tuvo que reconocer que no padecía hernia de hiato y que no sabía como se había curado. Para la Sra. Salgado fue un milagro de San Pedro Regalado, uno de los tantos que este humilde SANTO ha hecho.

Debo rematar que al medico no se le informó de la comida en el santuario y que al día de hoy (2007), no ha sentido mas molestias y de este hecho ha pasado mas de siete años.

He relatado esta maravillosa historia,
pues he tenido el placer de poder
realizar un video del santuario,
como guionista, director y locución y
de poder convivir con los frailes
bastantes horas durante el rodaje
de ese maravilloso trabajo para una
televisión local como productora.

Gracias San Pedro Regalado, siempre rezaremos por uno de los más humildes santos y al mismo tiempo el más querido en Valladolid y la Ribera del Duero. GRACIAS.



FIN

LIBRO REGISTRADO CON ASIENTO 04/2006/1273.