ME HALLARÁ LA MUERTE. JUAN MANUEL DE PRADA

Madrid, 1942. Antonio, un joven ladronzuelo, se compincha con Carmen, una muchacha de procedencia humilde para desplumar a ricachones. En uno de sus golpes, forcejean en el parque del Retiro con una de sus victimas y acaban asesinándola. Cuando la policía descubre el crimen, y después de asegurarse de que Carmen no corre peligro, Antonio decide poner tierra por medio y se alista en la División Azul.
Antonio es apresado por los soviéticos, y él y otro compatriota hijo de una familia adinerada que se alistó por ideales, son deportados al gulag, donde a lo largo de los años conocerán las penalidades más extremas. En 1954, tras sobrevivir a todo tipo de vicisitudes, Antonio regresa a España junto a otros excombatientes.
Empieza entonces, en el Madrid peligroso y abracadabrante de los años cincuenta una aventura de signo bien distinto, en la que Antonio, sirviéndose de una nueva identidad, vivirá una vida de potentado, en las antípodas de la que dejó atrás una década antes, pero que le obligará a la improvisación y a la vigilancia permanente para mantener a raya las sombras del pasado.